Respuesta a Carlos Peña PDF Imprimir E-mail
Domingo, 12 de Julio de 2009 22:50

 RESPUESTA A CARTA DEL SEÑOR CARLOS PEÑA ENVIADA AL MERCURIO

 EL REDUCCIONISMO INTELECTUAL DE CARLOS PEÑA

 1.- Es lamentable el reduccionismo intelectual de don Carlos Peña en su artículo del
 domingo 5 de julio del 2009 en Reportajes del diario El Mercurio. Sin lugar a dudas, no
 conoce a la Iglesia (fieles y Jerarquía). Todos pueblo de Dios. Y afirmar que el tema de la
 PDD (Píldora del Dia Después) no se refiere en uno de sus tantos aspectos al sentido más
 profundo de la vida humana y el respeto por su dignidad, simplemente es no entender nada.
 Y estamos aquí para llevar adelante una misión que nos compete a todos (por lo menos a
 los católicos) como pueblo de Dios en comunión y participación con los legítimos pastores
 y en fidelidad al Magisterio Pontificio.


2.- Comprenda señor Peña que la Iglesia no se entiende sin Cristo, ni Cristo sin la Iglesia,
presidida por su Vicario aquí en la tierra ( el Papa) . El único “secreto” de la Iglesia es
anunciar a Cristo, salvación para el mundo y camino de esperanza para todos los hombres
de buena voluntad que lo quieran aceptar. Y seguimos a nuestros pastores con
discernimiento, en comunión y participación. En este sentido, vea al menos el recorrido
histórico de las Conferencias Episcopales reunidas en Medellín, Puebla, Santo Domingo y
Aparecida. Todas ellas precedidas de una rica reflexión humana y pastoral del pueblo
cristiano.
3.- Y la Iglesia no “presume- por motivos misteriosos – “como Ud., afirma, nada. Sólo
propone desde la ley natural a descubrir la dignidad del hombre como hijo de Dios y nos
invita a ser participes de ese encuentro de comunión con la trascendencia, originaria en el
corazón de cada ser humano que busca dar sentido a su propia existencia.
4.- Por favor, lea bien el magisterio: la apertura al don de la vida en el matrimonio no es
una imposición, sino que una invitación con sólidos fundamentos antropológicos toda vez
que la familia, fundada en el matrimonio, es la base de una sociedad. Más aún, el
matrimonio sigue vigente aún cuando no se alcance su fin procreativo. Al respecto lea el nº
50º de la Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II que expresamente señala: “… el
matrimonio no ha sido instituido solamente para la procreación, sino que la propia
naturaleza del vinculo indisoluble entre las personas y el bien de la prole requieren que
también, el amor mutuo de los esposos mismos se manifieste, progrese y vaya madurando
ordenadamente. Por esto, aunque la descendencia, tan deseada muchas veces, falte, sigue en
pie el matrimonio como intimidad y comunión total de la vida y conserva su valor e
indisolubilidad”, aunque exista una ley de divorcio.
5.- Con respecto a la familia, exactamente lo mismo. Asi lo manifiesta también nuestro
orden constitucional cuando señala : “ la familia es el núcleo fundamental de la sociedad”
(art 1). Y la Constitución y sus posteriores reformas no las ha redactado la “jerarquía”.
Tampoco la protección de la vida por nacer como consta en el Código Civil que como Ud.,
bien sabe fue redactado por don Andres Bello cuando manda al juez proteger la vida por
nacer, norma que asumió la Constitución en su art 19, nº1.
6.- En cuanto a la homosexualidad, por favor, lea el documento “Atención pastoral de las
personas homosexuales” donde se distingue entre “tendencia y acto homosexual”. Y por
algo existe un plan pastoral de atención y acompañamiento de tales situaciones humanas.
La condena la pone Ud., cuando los deja como excluidos sin posibilidad de acogida
pastoral, espiritual y terapéutica si estas llegan a ser necesarias.
7.- Sobre la anticoncepción, obvio que la enseñanza de la iglesia no la aprueba en ninguna
de sus formas, antes o después, pues traicionaría su propio magisterio y la defensa de la
vida. Asimismo, el aborto en caso de violación es una doble agresión a la mujer. Nunca un
mal se soluciona con otro mal. Ni el fin justifica los medios. Para fines buenos, medios
buenos. Ni usted ni el ministerio de salud ni el gobierno de turno se hacen cargo, y dudo
que lo harán, del síndrome post aborto. Nosotros como Iglesia, con gran compromiso
laical, si lo hacemos y ayudamos a las madres a sanar sus heridas a través del Proyecto
Esperanza y muchas otras iniciativas.
8.- Y nuevamente se equivoca Ud., con respecto a la conciencia, pues nosotros no
sustituimos a nadie en sus decisiones, ni en su conciencia, tan solo acompañamos,
orientamos e invitamos al más irrestricto respeto de la dignidad de la persona humana,
pues la conciencia es el santuario del encuentro de Dios con el hombre (GS ,nº16, CV II) .
Y el debate - aunque a Ud., no le guste – si es entre una “cultura de la muerte” y una
“cultura de la vida”. Por favor lea “Evangelium Vitae” de Juan Pablo II en defensa de la
vida y la denuncia de la “cultura de la muerte” que tiene como sustrato ideologico,
exactamente sus argumentos. Y perdóneme, pero le creo más al Papa en su rigor intelectual
y concepción del hombre, que a la suya llena de lamentables reduccionismos y pretensión
de ser poseedor de la verdad. Y aunque Ud., no lo crea el debate se da justamente
entre aquellos que presentan una visión relativista del hombre como lo ha manifestado
reiteradas veces Benedicto XVI y aquellos que proponen valores esenciales, irrenunciables
y no sujetos a restricción como - una vez más - lo garantiza la Constitución en su art 5 y
”los tratados internacionales ratificados por Chile y que se encuentren vigentes” como es el
Pacto de San José de Costa Rica que en su art 4 protege la vida desde la concepción. Y no
ha sido la iglesia quien redactó el pacto de San José de Costa Rica.
9.- Finalmente, por amor a la verdad, reconozcamos que las afirmaciones pro PDD de los
señores Frei y Piñera son una mera estrategia electoral para obtener votos. El más
coherente, aunque esté equivocado y también busque votos, es Henriquez - Ominami. Este
último no se desdice de sus planteamientos ideológicos. Los dos anteriores han traicionado
su propia declaración de principios en defensa de la vida. Y “cruce los dedos” para que los
políticos que fueron elegidos por el voto popular y en conciencia respeten la voluntad de
sus electores que en defensa de la vida, el respeto de los derechos humanos y de la dignidad
de la persona humana votaron por ellos.

Pbro. Francisco Javier Astaburuaga Ossa
Doctor en Derecho Canónico